Inés 的个人资料Princesa Consuela Banana...照片日志列表 工具 帮助
2月17日

Una vez más

Siempre he tenido la creencia de que si te pones en lo peor, eso al final no sucederá. Es como si cuando esperaras que algo va a pasar, por el hecho de preverlo ya estuvieras impidiendo que pase. Tanto para bien como para mal. Pero resulta que no es así. A veces, incluso pensando y detallando en tu cabeza todo lo que crees que va a pasar pero no quieres que pase… acaba sucediendo. Y te sientes traicionada, porque ni aún previéndolo has sido capaz de evitarlo. Y cuando sucede, vuelves a sentir lo de siempre. Te despiertas como movida por un resorte varias veces a lo largo de la noche, como si tu cabeza no pudiera descansar y te sacudiera para recordarte lo que te ha pasado. El primer segundo nada más despertar es el peor, ese segundo en el que tu mente no está lo suficientemente despejada como para saber qué es lo que ha pasado, sólo sabe que ha pasado algo horrible en tu vida, pero no es capaz de descifrar el qué. Al segundo siguiente reaccionas y recuerdas el porqué de esa sensación. Y notas esa presión en el pecho, como si tu angustia se hubiera convertido en una losa que descanse sobre ti durante todo el día. Y por último está esa sensación de náusea constante, que te impide hacer algo tan básico como comer. A veces, cuando estás muy ocupada y tu cabeza no tiene ni un solo hueco para preocuparse por lo sucedido, dejas de sentir todo lo anterior. Y es un alivio, un descanso a toda esa tensión diaria, pero en cuanto eres consciente de que te sientes aliviada, tu cabeza vuelve a conectar con tu angustia y ahí la tienes de nuevo, provocándote esa tensión insoportable de saber que no hay nada que puedas hacer para que esa sensación de pérdida irrevocable desaparezca.
2月6日

Hang on, this living kills


A veces, en cuestión de minutos, todo queda reducido a nada. Al principio, antes de que nada sea importante, lo vemos todo de manera clara y objetiva. Y vemos las mentiras como mentiras y las verdades como verdades y no nos dejamos engañar. Y avanzamos. Y cuando ya hemos recorrido un buen trozo, a veces, nos dejamos engañar, a sabiendas de lo que está pasando, y tomamos las mentiras como ciertas.
Después seguimos adelante y cuando nos queremos dar cuenta se nos ha olvidado por completo que esas mentiras existían. Así que llegamos a nuestro destino y construimos todo sobre una tambaleante base de mentiras asumidas como ciertas.
Pero un buen día, como todo lo que no está bien fijado, comienza a tambalearse amenazando con caer. Pero no cae de golpe, son como pequeñas sacudidas espaciadas en el tiempo, lo suficientemente espaciadas como para que olvidemos que la anterior ha ocurrido. Así que sufrimos cada nueva sacudida como si fuera la primera, con ese susto de encontrarte ante lo desconocido.
Más adelante, cuando el miedo te ha invadido por completo por la frecuencia de las sacudidas, finalmente cae. Y lloras por ese dolor que te sale de tan dentro que acaba por envolverte entera. Y te culpas, porque lo sabías, porque sabías que caería, desde un primer momento lo viste, porque sabías sobre qué se cimentaba y no supiste reaccionar a tiempo. Pudiste no construirlo, pudiste seguir adelante ante la primera sacudida, la que te avisó, pudiste seguir andando hasta encontrar terreno firme, pero no lo hiciste, porque ese era el lugar que tú querías, aunque se tambaleara, aunque fuera a caer, ese era el lugar que tú habías elegido.