Inés 的个人资料Princesa Consuela Banana...照片日志列表 工具 帮助
3月13日

Un polvo de abandono

Suena algo muy lejos... como a través de un montón de agua. Parece una alarma, pero en el mar no hay alarmas. Cada vez hay menos agua, como si se estuviera yendo por un desagüe y el ruido va siendo más fuerte. Me estoy despertando, eso es lo que pasa... No quiero, un poco más, por favor, que no se vaya el agua...
El ruido ahora es insoportable... abro los ojos. Techo blanco. Inexplicablemente me sorprende, esperaba ver el mar. Tanteo la mesilla y encuentro el despertador, aprieto el botón y el ruido cesa. Durante un segundo dudo, no sé dónde estoy, no es mi mesilla y no es mi despertador, y de repente me doy cuenta de que algo me oprime el pecho. Es un brazo moreno y pesado. Su brazo. Lo levanto un poco, lo suficiente como para poder deslizarme por debajo hasta el borde de la cama. Una vez fuera lo suelto y cae pesadamente sobre el colchón. Él suelta un gruñido y se revuelve entre las sábanas. Contengo la respiración temiendo que se pueda despertar, pero al momento comienza de nuevo a roncar.
Busco mi ropa esparcida por la habitación, casi a tientas. Mierda, falta un zapato. Siempre me falta un zapato. Creo que en la cocina... sí, eso es, en la cocina, estoy segura. Ahí está.
Antes de salir de su apartamento miro hacia la cama. Sé que es la última vez que le veré así, que nunca más volverá a ser sólo para mí y en contra de todo pronóstico, en vez de sentir pena siento una enorme oleada de alivio. ¿Qué pensará cuando despierte? No sospecha nada, cree que todo está como antes. Ya lo averiguará, ahora tengo otras cosas de las que preocuparme.
Cierro la puerta, entro en el ascensor y miro el reflejo que me devuelve el espejo. Ni siquiera me he peinado y restos del rimel de anoche siguen en mis pestañas. ¿Qué aspecto pensaba que iba a tener sino este?
¿Y ahora qué? Pregunto al espejo. A Starbucks a por un frapuccino, contesta espejo.
Ya lo has oído, a Starbucks.
 
3月7日

Hoy estoy aquí

Yo no vivo aquí, vivo lejos, en mi mundo. Tan lejos que nada puede hacerme daño. Y como es mi mundo sólo dejo pasar a quién yo quiero y a lo que yo quiero.
Pero a veces llega algo con tanta fuerza que es imposible pararlo y entra hasta el fondo y me agarra y me baja a este mundo, al real, al que es una mierda.
Al mundo en el que nadie tiene lo que se merece, al mundo en el que todo el mundo sufre, al mundo en el que nada merece la pena. Y entonces todo es una mierda y me planteo qué ostias hago aquí y por qué ostias trato de poner una sonrisa en la vida de la gente si, en el fondo, la vida no vale nada.
Hoy ha sido uno de esos días en los que hasta mi mundo ha llegado algo del mundo real y me ha pegado tan fuerte que he tambaleado y he caido de nuevo a vuestro mundo.
Y es que no consigo entender qué mierda de lógica tiene la vida, por qué a las mejores personas les pasan las peores cosas, por qué alguien se inventó el término justicia si no hay ni una sola cosa que yo haya visto hasta ahora que ni siquiera se aproxime a su definición.
Y me cabreo. Y ahora estoy cabreada. Y casi nunca me cabreo. Pero hoy sí.
Porque no es justo, porque si las cosas van a ser así significa que las cosas no valen la pena.
Y es que hoy una persona ha perdido a alguien. Y esa persona ya tenía suficiente con todo anterior. Y no se lo merecía.
Y estoy harta de ver mierda y harta de oir que con el tiempo cada uno recibe lo que se merece porque no es cierto.