| Inés 的个人资料Princesa Consuela Banana...照片日志列表 | 帮助 |
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9月21日 Confesiones: Nº4 - Chef TonySoy una fan declarada del Chef Tony. Hasta ahora pensaba que me pasaba algo raro, que nadie en su sano juicio admiraría a un señor que sale vestido de cocinero y con un pañuelito al cuello vendiendo cuchillos en la tele tienda, pero parece ser que estaba equivocada. Estoy haciendo una investigación: quiero saber cuantas personas conocen al Chef Tony, se lo estoy preguntando a todo el mundo, así que si tú eres una de esas personas, por favor, deja un comentario para decírmelo.
Para los que no tengais el placer de conocer a este hombre, os voy a resumir lo más importante. El Chef Tony es un señor con bigote que vende cuchillos: los Miracle Blade. Estos cuchillos son la bomba: cortan piñas en el aire, tomates dejándolos caer sobre el filo del cuchillo, madera, congelados... todas esas cosas que cortan en los publi-reportajes, pero que en la vida real nunca tienes que cortar.
El anuncio (larguísimo) te atrapa totalmente y no paras de pensar: 'la cantidad de cosas que se pueden hacer con estos cuchillos!', 'quiero estos cuchillos!'. Te hace un lavado de cerebro total y sólo puedes pensar en los cuchillos y en lo que podrías cortar con ellos. Te vende 11 cuchillos entre los que destacan uno con una bolita para conseguir (y cito textualmente) 'un perfecto balanceo', y el favorito de la madre de Tony: el chop 'n scoop, que te sirve como cuchillo y como espátula.
Como he dicho antes, pensaba que poca más gente había quedado cautivada por este anuncio, pero resulta que sale en varios videos de Youtube y en la Wikipedia. Si vuestra salud mental os lo permite, pasad a verlo.
Y por favor, si lo conociais, decídmelo para poder continuar mi estudio.
![]() 9月19日 Confesiones: Nº3 - Kit Kat Chunky (y sus consecuencias)Me encanta el Kit Kat Chunky, no tiene nada que ver con el Kit Kat normal, está muchísimo más rico. Pero claro, estas cosas acaban creando adicción y las adicciones acarrean malas consecuencias. Normalmente si te enganchas a las chocolatinas, como es mi caso, el problema son los michelines que aparecen casi de la misma, pero para mi esto no es un problema. Mi cuerpo debe repeler la grasa o algo así, porque me es imposible subir de la talla 34 (aunque de la celulitis no me libra nadie, eh?). El problema que me surge a raíz de la adicción es que me crea situaciones embarazosas.
Hace un par de días estaba yo en mi habitación viendo un capítulo de 'Las chicas Gilmore' (Anda, otra adicción!) y me entraron muchas ganas de comer un Kit Kat, pero mi madre estaba dando clases (es profesora del método Kumon de matemáticas, lo inventaron los japoneses y es la bomba!) y yo no quería molestar a los niños-kumon pasando por delante de la puerta y me esperé. Tardó media hora en terminar y yo estaba ya que no aguantaba más, así que cuando mi madre me abrió la puerta para decirme que ya había terminado, pasé al lado de ella corriendo y gritando: 'Necesito un Kit Kat Chunky, necesito un Kit Kat Chunky!!' Mi madre me dijo: 'Espera! Que también hay gente en la cocina!' Pero claro, para cuando terminó de decirlo yo ya estaba dentro, y me encontré con que mi padre estaba hablando con un señor del INE, que se quedó asustado el pobre cuando me vió tan desesperada por una chocolatina.
Así que mi padre me presentó al señor (por hacer algo) y yo le ofrecí un Kit Kat, pero no lo quiso, supongo que le dió miedo que tarde o temprano le pasara lo mismo que a mí.
En fin... que si en las próximas estadísticas que saque el INE veis alguna referencia a adictos al Kit Kat, esa adicta seré yo... 9月3日 Wake me up when september endsNo me gusta nada septiembre, es algo así como un domingo pero mucho, mucho más largo: me encanta el fin de semana y el domingo es parte del fin de semana, pero no puedes evitar pensar que al día siguiente es lunes y ese pensamiento te impide disfrutar del día. Pues septiembre es igual: es parte del verano, pero ya se acaba y te agobias pensando en lo que tienes que hacer en cuanto te haga falta ponerte un jersey para salir a la calle y retiren los carteles de helados del exterior de las tiendas y los bares.
No me suelen pasar cosas buenas en septiembre, supongo que en parte será porque no lo cojo nunca con buen ánimo y entonces termino de torcerlo yo solita. Pues bien, hoy tengo un día totalmente 'septiembre', lo que se traduce en insomnio, negatividad, pocas ganas y mal cuerpo. Me gustaría estar dormida todo lo que queda de mes y despertarme en octubre, cuando ya todo esté en marcha, cuando no tenga que hacerme preguntas a mi misma a cerca de mi futuro y cuando no sienta que sobro en mi propia vida.
No me gusta sentir que sobro, probablemente no es cierto y es simplemente un pensamiento estúpido debido a una exposición prolongada al sol a lo largo de todo el verano, probablemente tan pronto como termine septiembre recupere mi cordura (y tu la tuya) y me de cuenta de que todo es como antes, que nada ha cambiado y que mi sitio sigue siendo el mismo de siempre. Pero hasta entonces, seguiré deseando pasar dormida todo el mes.
Puaj! 9月1日 Vuelo 3557 asiento 26D
No lo soporto... me pongo nerviosa en cuanto reservo el billete y no se me quita el nudo del estomago hasta que no llego al hotel. Me da pánico volar, pero me encantan los viajes largos en los que ves sitios tan raros que ni siquiera tu mente ha llegado a imaginar, así que me tomo unos cuantos valiums y subo al avión con las manos tan apretadas que luego me duelen durante dos días. Bueno, venga, ya está. No sirve de nada que siga pensando que me da miedo. Así que agarro mi bolsa de mano, me levanto del asiento de plástico de la zona de espera de la terminal, respiro hondo y me dirijo a la puerta de embarque. Una gran pantalla encima de la azafata anuncia: Puerta 18 Vuelo 3557 Destino Nueva York. Tras unos minutos esperando a que llegara mi turno la azafata coge mi tarjeta y amablemente me indica que puedo pasar. Mientras avanzo por la pasarela que comunica la terminal con el avión repito mentalmente los ‘mantras’ que me tranquilizan antes de volar: ‘No va a pasar nada, las probabilidades de sufrir un accidente son muy muy escasas. Si no te da miedo ir en coche, porqué deberías temer a esto? Piensa más en tu destino al aterrizar y menos en el vuelo...’. Llego al final de la pasarela y una azafata que se parece a Uma Thurman pero con idéntico uniforme que la que me había atendido al comienzo de la pasarela (hay que ver qué poco favorecedores son, ni siquiera le sientan bien a Uma) me sonríe dándome los buenos días y me indica: ‘ Asiento 26D, señorita. Ha tenido suerte, le ha tocado ventanilla.’ Ay dios, ventanilla no... desde la ventanilla se ve cómo se abren los flaps de las alas y parece que se vayan a partir.... no no no... En fin, siempre me pasa lo mismo, todo el mundo quiere ventanilla menos yo, pero siempre me toca a mi. Esta vez haré como que no me he enterado y me sentaré en el pasillo. Uma extiende el brazo y señala mi asiento. Avanzo por el estrecho pasillo esquivando a la gente que intenta inútilmente meter sus bolsas de mano en los compartimentos superiores y llego a mi sitio. Me pongo de puntillas y sin esfuerzo pongo mi bolsa arriba (puede que no sea alta, pero ya tengo mucha experiencia). Me siento y me abrocho el cinturón tan prieto como me es posible. Todavía no nos movemos, así que puedo mirar por la ventana y superviso que no vea nada raro: no, parece que todo está en orden. Tampoco sé muy bien lo que busco, porque no tengo ni idea de cómo deben estar las cosas, pero bueno, si así me quedo más tranquila... Empieza la demostración de las azafatas, trato de no prestar atención, siempre me pongo más nerviosa escuchando cómo tratar de salvar mi vida si el avión cae. Parece que no va a sentarse nadie a mi lado... no, vaya, lo he pensado demasiado pronto. Aquí viene: un tío con la misma cara que yo, es decir, una mezcla de sobredosis de valium y pánico atroz. Te deja un nada-saludable tono verdoso en el rostro. Mientras él se sienta (en el asiento de la ventana: ja!) y se ata (incluso más prieto que yo) el cinturón reviso mis papeles: pasaporte, la dirección de mi amigo Hamid, la reserva del hotel por un plazo de quince días, tres mapas de la ciudad, un plano del metro, una guía de espectáculos (no se puede ir a Nueva York y no tener previsto ir a ver un musical... uno por lo menos) y un Kit Kat Chunky. Bueno, esto último no es documentación, pero es casi tan importante como la reserva del hotel. Esperaré a que hayamos despegado para comérmelo... espero que me de tiempo antes de que todo el válium que me he tomado me deje fuera de combate... |
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